Relato erótico: "Cuando Cristina descubrió lo que era el sexo verdadero" – Curiositatibus

Relato erótico: “Cuando Cristina descubrió lo que era el sexo verdadero”

Hola, me llamo Cristina, tengo 27 años y quiero contaros la historia más increíble que me ha pasado en la vida ¡Cuando descubrí lo que es el SEXO VERDADERO!

No soy la chica más guapa del barrio pero tampoco soy de las que te asustas. Soy morena de piel, mi pelo negro largo es muy espeso y rizo. Tengo los ojos azules y unas pestañas oscuras como las de mi madre. No soy nada del otro mundo. ¿Por qué os cuento todo esto? Pues porque sigo sin comprender que hago aquí, esperando de última en la cola en un casting de modelo fotográfica.

Me estoy volviendo loca, ¡Me piro!

Me doy la vuelta dispuesta a salir pitando cuando escucho que alguien grita:

-¡ALTO!

Vuelvo sobre mis pies y observo que un hombre moreno, vestido con unos vaqueros y una camisa blanca, clava sus oscuros ojos verdes en mí. Me señala con su dedo índice y me grita:

-¡TÚ! ¿Como te llamas?

-Cri..Cristina, señor.

-¿Y a dónde te crees que vas CRISTINA?- Me salta el muy gilipollas con un tonito de amenaza.

– Me voy a mi casa señor.

Se calla y comienza a andar, se aleja de la inmensa mesa donde se hallaba sentado haciendo el casting y se dirige hacia a mí. No sé donde meterme. ¡Socorro!

Una vez frente a mí, se para y me coge de la barbilla con suavidad, gira mi rostro hacia un lado y hacia el otro lentamente.

-¡Sí! Eres perfecta.Se acabó el casting señoritas- Me agarra de la mano y me arrastra hacia el escenario donde me sienta sobre una tarima envuelta por una sábana blanca.

Después de una larga sesión de fotos y de haber pasado por cien mil peinados y vestidos distintos, acabé rendida. Pensé que nunca iba a gritar que se acababa la sesión. No quedó rastro de mi cara o de mi cuerpo que no hubiera sido fotografiado.

El señor del traje gris no me quitaba ojo de encima, era él quien daba las órdenes al fotógrafo y quién decidía qué ponerme y como ponerme.

(Debo confesar que en medio de la sesión de fotos, como estaba aburrida, me dediqué a jugar un poquito posando con cara de morbo mirando hacia él. La verdad es que está bastante bueno para su edad)

Cuando todo el equipo había recogido sus cosas y se habían marchado me tumbé en el suelo del escenario para descansar. Estaba totalmente rota. No podía ni con los párpados. Estaba tan relajada que estuve a punto de quedarme dormida allí mismo.

De repente, noto que alguien da unos pasos tras mi cabeza tumbada sobre el escenario, me giro rápidamente y veo que el señor del traje gris se acerca con paso lento hacia mí. Se pone de cuclillas a mi lado y se presenta.

-Hola Cristina, me llamo Pedro  y soy el dueño de la revista “Chicas malas” -dijo sonriendo- La verdad es que no sé porque te vengo a contar todo esto, pero es que desde que te he visto llegar, no he podido apartar la vista de ti. Llegué aquí con mi equipo buscando a una modelo que cubriera las medidas perfectas de una “chica mala” y tú, preciosa, eras la ideal -Su mano acaricia mi cara mientras me dice todo esto. Mi piel se eriza y me incorporo rápidamente quedando sentada cara a cara con él.

-Encantada de conocerte Pedro -Estoy temblando y noto que mi rostro se enrojece de la vergüenza,al tenerlo tan cerca me doy cuenta que es más guapo de lo que me imaginaba- Gracias por tus halagos, la verdad que no creía que iba a encajar dentro de las expectativas que buscarais.

Un silencio abismal se interpone entre nosotros, nuestras miradas se intercambian y nuestros rostros cada vez se encuentran más cerca el uno del otro.Su mano derecha se posa en mi cara y se desliza con cariño hacia mi nuca, empujándome hacia un sabroso beso inesperado.

No sé qué estaba pasando, sólo sé que cuando sus labios se posaron sobre los míos me dejé llevar. Me dejé llevar entre sus manos acariciándome cada recoveco de mi cuerpo. El beso se fue intensificando, nuestros cuerpos se iban calentando más y más. El deseo estaba presente y sin dudarlo dejé que Pedro me desnudara allí mismo. Los dos tumbados sobre el escenario iluminados solamente por la luz que entraba a través de los enormes ventanales que rodeaban el anfiteatro.

Sus manos apretaban mis pechos mientras chupaba de mis erectos pezones. El placer se apoderaba de mi. Pedro estaba excitándome de tal manera que creía volverme loca. Pequeños y jugosos besos iban recorriendo mi cuerpo de arriba a abajo. Su mano derecha se metía en el interior de mis braguitas,separándome las piernas para jugar con sus dedos sobre mi clítoris.

El meneo de sus dos dedos de un lado a otro, cada vez con más intensidad y con más rapidez, calentándome más y más, dejándome llevar, levantando mis caderas, pidiendo más. Creía que ya iba a llegar pero sus dedos se separaron de mí. Sacó su mano de mis braguitas y las fue bajando lentamente. Separó mis piernas y se tumbó entre ellas posando su boca en el mismo lugar donde habían estado sus dedos antes. Separó mis labios vaginales con sus manos y metió mi flor entre sus labios y comenzó a chupar suavemente. Chupaba con su lengua como si estuviera comiendo un helado. De repente paró y sus labios apretaron cerrándose fuertemente con mi clítoris entre ellos y comenzó a tirar de él con la lengua como si bebiera de un biberón. Chupaba rápidamente llevándome a otro planeta. Cada chupada que daba me enloquecía de tal manera que no pude evitar correrme en su boca.

-Me encanta como sabes- Susurra antes de besarme y darme a probar mi propio sabor.

Su pene entró en mi con timidez, haciéndome notar cada milímetro que recorría entre mis paredes, obligándome a apretarme contra él para sentirlo más y más.

La pasión se apoderaba de mi, necesitaba que me follara ¡ya! Moví mis caderas animándolo a que se apresurara y apretó su pecho contra mi, inmovilizándome.

-No, nena. Déjame disfrutar de ti. No permitiré ser un polvo más en tu vida, quiero ser “El polvo”, quiero enseñarte lo que es el sexo verdadero conmigo. Así que, estate quietecita y déjate amar -Susurraba entre mis labios, besándome y penetrándome lenta y fuertemente. Cada embestida me desesperaba, quería que me diera más. Soy muy impaciente, pero él no se daba por vencido y yo no iba a ser menos.

Le hice caso y me dejé querer, cerré los ojos y llegué al cielo. Pedro me estaba follando de la manera más especial que jamás había sentido. Sus embestidas cogían fuerza y velocidad a cada segundo. Sus manos azotaban suavemente mis muslos, haciéndome levantar más y más las caderas.

El roce de sus huevos, las penetraciones intensas e inexplicablemente sabrosas que su polla me estaba dando, me llevaron al paraíso de nuevo. No había tenido un orgasmo con este chico, sino que ya llevaba dos orgasmos en menos de veinte minutos (cosa que nunca me había pasado con mi ex pareja)Parecía que Pedro conociera mis deseos, las formas en las que me gusta que me toquen. La forma de como calentarme y como jugar sexualmente conmigo.

Pasé varias horas haciendo el amor con Pedro. De todas las formas, en todas las posturas. Dejé que sin conocer a ese hombre me tomara y me hiciera suya fácilmente, en medio de un escenario con el peligro de alguien nos pillara, fue una locura enorme.

¿Pero sabéis lo que os digo?

FUE EL MEJOR POLVO DE MI VIDA .

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