Diga Guau – Curiositatibus

Diga Guau

Los perros van al psiquiatra y los gatos toman Prozac. Cada día hay más mascotas en tratamiento contra la depresión, el estrés, el alzhéimer y otras enfermedades que parecían tipicamente humanas.

Cuidar de una mascota implica mucho más que ponerle en el plato su ración de Friskis. También obliga a velar por su salud. Así lo ha entendido un tribunal británico, que acaba de dictar una sentencia histórica: dos hermanos, David y Derak Benton han sido condenados a tres ańos de libertad vigilada y al pago de una multa de 1.000 euros por causar sufrimiento a su perro, un labrador llamado Rusty. Los propietarios le habían consentido sus caprichos alimenticios permitiéndole engordar hasta los 70 kg, el doble de lo que debería haber sido su peso. Pero no es una sentencia extravagante, porque cada vez hay más animales de compańía que sufren las llamadas enfermedades de la sociedad del bienestar (obesidad, trastornos de conducta).

Por eso, muchos propietarios ponen un tratamiento a sus mascotas con adelgazantes, ansiolíticos y otros fármacos que hasta hace poco eran solo para el consumo humano. ¿Hasta dónde somos capaces de llegar por un animal?

Pesos pesados


Marcar 27 kilos en la báscula no resulta excesivo, salvo que seas un pingüino:
Nikita, un ejemplar del parque Faunia (Madrid), que padecía obesidad. El animal duplicó su peso natural, lo que obligó a sus cuidadores a ponerle una entrenadora. Esta le forzaba diariamente a nadar, y le colocaba la comida en lugares casi inaccesibles, de modo que tuviera que realizar un esfuerzo físico mayor. Pero su caso no es único. Según un estudio de la compańía Hillos Pet Nutrition, el 23% de los animales que viven en los hogares de EEUU y Europa son obesos, y más del 50% tienen sobrepeso. Existe obesidad si el ejemplar supera en un 20% su peso ideal, explica Marcos Markowski, veterinario de la Asociación Nacional de Amigos de los Animales (ANAA).

Para paliar el problema se ha creado el primer adelgazante canino, Slentrol. Este producto (cuyo consumo está desaconsejado para otros animales) actúa sobre el sistema digestivo bloqueando una proteína vinculada con la absorción de las grasas. Así, reduce la asimilación de lípidos desde el intestino y disminuye, así, la sensación de apetito.

Cada vez hay más mascotas que sufren sobrepeso por culpa de sus dueños que las miman demasiado.

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